Livres en espagnol
 
 

Cruz de Guía. Exégesis profana de la Semana Santa en Sevilla.

  • Sánchez del Arco, Manuel, (aut.)
  • Ediciones Espuela de Plata
  • 1ª ed., 1ª imp.(2003)
  • 476 pages; 24x17 cm
  • Langue: Espa├▒ol
  • ISBN: 8496133028 ISBN-13: 9788496133020
  • Encadrement: Rústica
  • Délai de livraison entre 20-25 jours,  * paiement par carte de crédit..
  • 20€ 19€ 
 
 

La Pasión según el pueblo

Quiso decirnos el canónigo e ilustre novelista D. Juan Francisco Muñoz y Pabón - fallecido cuando aún podía haber dado nuevas muestras de su ingenio- que la "saeta" es, nada menos, que la Passio Domini nostri jesu Christi, secundum Populum. Pues esto, que él daba como definición de la "saetas" es toda la Semana Santa en Sevilla: La Pasión de Jesucristo, según el pueblo. YO no encuentro definición más feliz y exacta. Queda así situada y entendida, y aquí comienza la parte más delicada de este libro. Hemos de decir cómo se entiende el Drama de la Redención y cómo se interpreta lo entendido, o sea, cómo es, según el pueblo de Sevilla, la Semana Santa -cómo es, no cómo fue-; porque si cada año se actualiza tan vivamente la memoria de los días santos, a lo que se aspira no es a una evocación históricista, ni a una memoria arqueológica, sino a una viva realidad. Ni siquiera se contenta el sevillano con unos devotos ejercicios espirituales. Su carne, todo lo sensitivo del cuerpo perecedero, siente con vehemencia meridional el dolor humano de la Redención. Como la hiperestesia que caracteriza a todo lo andaluz se refleja en el entendimiento hipostático del Gran Drama, nos lo dice la Cofradía. En la unión de lo divino con lo humano, esta parte sensible, corporal, física, la entiende el sevillano según su mismo dolor. Cristo es un hombre que sufre el dolor físico; María, una mujer traspasada por los invisibles puñales de la pena. Actúa aquí una intuitiva teología. Si la redención del género humano fue posible, al humano dolor de Jesús se debe ¿Y cómo entiende el sevillano el dolor de un hombre? Dios queda humanizado en las representaciones plásticas. El barroquismo verbalista de los sermones de Cuaresma y Semana Santa, toda la vehemencia descriptiva del valentino San Vicente Ferrer, crean una representación de Cristo excesivamente humana. Por este derrumbadero de lo excesivo, por este barroquismo sentimental, puede despeñarse el creyente sevillano. Los tormentos, las crueldades del Pretorio, las espaldas flageladas, las tres Caídas en la calle de la Amargura, la Crucifixión. Y esto- que en los sermones tiene un espantable graficismo -, cuando el cofrade lo interpreta, no es un derroche de sangre. El Arte, la sensibilidad heredada, salvan el peligro. La Cofradía es una imagen plástica, no retórica. Y podemos ver las maravillas de equilibrio que el Arte logra. ¡Qué sereno lenguaje empleaban los cofrades cuando se expresaban por medio del artífice! Cada "hechura" concertada dice una frase de la Pasión, de la Pasión según el pueblo. Es una forma de gnosticismo, cordial, abierto y ortodoxo; el cofrade, guiado por su sensibilidad tan sólo, tiene facultad para conocer a Dios que se ha hecho hombre. Le conoce en el sufrimiento. A un Dios triunfante en el Thabor niço se le representa tan exactamente como al Dios de las humanas angustias redentoras. Por eso acierta la Hermandad en sus formas penitenciales y en ellas nada nos advierte que haya desbordamiento. El equilibrio entre lo divino y lo humano, el exacto sentido hipostático lo fijaron los imagineros en sus "hechuras". Pero los imagineros eran sólo mandatarios de un fervor, artífices servidores de una voluntad. El Arte volaba, pero a muy estrecho servicio de quienes encomendaban la "hechura", que bien sabían lo que encargaban y lo que habían de recibir. Recordemos que no fueron pocos, ciertamente, los pleitos y disensiones entre Hermandades y escultores. La Pasión de Cristo había de ser según el pueblo. Estamos en la interpretación profana de todo aquello que no es dogma ni canon, porque doctores tiene la Iglesia. Entiéndase bien que lo profano no profana. No nos dejemos llevar por diversión dialéctica. ¡No! Nada de juego de palabras, paradojas, antítesis ni síntesis, que ni la Pasión ni Sevilla pueden servir de tema para ejercicios de hipotiposis. NO empleemos nada falaz retórico ni impreciso. Siglos antes de las escuelas y academias griegas, en costas, deltas y tierras de occidente había número y precisión; antes que los juegos retóricos fueron las serias ordenaciones de la plata y el cobre en medida y peso. El comercio de lo preciso y exacto fue antes que la retórica y sus efugios.


 

Autres livres Sánchez del Arco, Manuel:

 
 
 
 

Autres livres Collection de Colección Cruz de guía :

 
 
 
 

 

Rechercher: titre, auteur, ISBN...